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22 Sep 2020

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Coronavirus | Iker Jiménez buscó respuestas a la pandemia en ‘Horizonte’
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Coronavirus | Iker Jiménez buscó respuestas a la pandemia en ‘Horizonte’ 

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La semana pasada, Cuarto Milenio emitió su primer programa especial sobre el coronavirus: ‘Origen’. Este domingo, le ha tocado el turno a ‘Horizonte’. El programa presentado por Iker Jiménez ha abordado el futuro más inmediato de la pandemia a través de entrevistas, testimonios y el análisis de varios investigadores. 

Comenzó recordando de nuevo el programa del 23 de febrero de 2020 en el que ya alertaron sobre la pandemia. Posteriormente, mostró varias fotografías y artículos en medios de comunicación para hacer un paralelismo con la gripe española de 1918, que fue calificada al principio como “el resfriado de los tres días”.

Para analizar el futuro que nos espera e intentar resolver las incógnitas que rodean a la enfermedad, Jiménez se rodeó de varios expertos en materia sanitaria. Comenzó hablando Margarita del Val, viróloga, inmunóloga e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Presente durante mucho tiempo

Del Val quiso explicar cómo se comporta la enfermedad: “Este virus no es como el sida, no causa una inmunodeficiencia, la inmunidad funciona. Los anticuerpos son como la punta del iceberg de la respuesta inmunitaria, que es mucho más completa y compleja y más difícil de ver, pero si hay anticuerpos, ha habido una respuesta celular también”.

Además, confesó no sentirse sorprendida por las reinfecciones: “Las esperábamos. La gente que se ha reinfectado, lo ha hecho con una variante y se pueden distinguir entre sí, pero eso no es el problema. El verdadero problema es la reinfección con consecuencias clínicas, pero no ha habido de ese tipo, lo que significa que son buenas noticias”.

Respecto a la llegada de la vacuna, afirmó que “las que se están haciendo en España van por buen camino. No han tenido ninguna incidencia, aunque no estarán para esta temporada de otoño-invierno, pero probablemente tampoco estén disponibles las del extranjero”.

Presente mucho tiempo

Asimismo, alertó del peligro de la COVID-19: “Vamos a tenerlo presente durante años y es muy probablemente que se quede como uno de los coronavirus catarrales que son benignos. Quizá no sea tan benigno porque tiene más genes de virulencia que cualquier otro coronavirus. Así que es necesario tener más cuidado con la familia y mantener las distancias con menos cariños, menos abrazos, menos contactos y menos besos.”.

Posteriormente, intervino Adolfo García-Sastre, catedrático de Medicina y Microbiología y director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes del Hospital Monte Sinaí de Nueva York. 

La situación en Estados Unidos

El experto comenzó repasando la situación actual de la pandemia en la ciudad donde reside: “Está mejor, las cosas evolucionan bastante bien y no están subiendo el número de casos, pero hay problemas. El principal es que se tarda mucho en diagnosticar, al menos una semana para saber si es positivo o no. Con eso es imposible tracear virus compactos”.

Aunque también mostró su preocupación por la vuelta a la rutina: “Ahora abren colegios y guarderías. Estamos en un buen momento, pero no está claro si van a empezar a subir el número de casos. A no ser que solucionen el problema de los traceos, puede haber problemas dentro de un mes”.

El caso de España

Respecto a lo que ocurre actualmente en nuestro país, declaró que “hay que intentar frenar lo que está pasando. Todavía no estamos en estado de alarma, aunque estamos volviendo a lo que ocurrió. Hay que tener cuidado, cada día hay más contagiados y eso hay que intentar frenarlo. Eso se hace con una combinación de factores, pero se puede frenar sin necesidad de confinamiento. Para ello, basta más esfuerzo en diagnóstico, traceo y responsabilidad de la gente”.

Hizo especial mención a la población joven y les solicitó “responsabilidad. Si eres una persona joven y saludable, es muy difícil tener una enfermedad severa, aunque puede pasar. Pero lo realmente importante es que puedes contagiar incluso sin saberlo. A lo mejor un joven dice que da igual porque no se relaciona con gente mayor, pero no sabe si va a ser capaz de infectar a una persona de un grupo de riesgo. Es decir, todos tenemos que intentar frenar los contagios. Si logramos no contagiar, estamos salvando vidas, que es lo importante”.

Formas de contagio

Una de las posibles formas de transmisión es a través de aerosoles, y García-Sastre explicó que “se está comprobando que el virus se puede transmitir por aerosoles. Era algo que se pensaba, pero no se estaba seguro. Todavía no sabemos cuál es la mejor y más efectiva forma de transmitir el virus. Pero lo que sí sabemos es que si una persona que está contagiada está cerca de una que no lo está durante bastante tiempo, es muy fácil que lo contagie; si está sólo un momento, puede que lo contagie; y si están en sitios cerrados durante mucho tiempo, y dos o tres están contagiadas, va a haber circulación del virus y se va a contagiar más gente”.

“Por ello, no se puede excluir que si entras en un ascensor y no hay nadie, quizá te puedas contagiar. Es más fácil contagiarse en un ascensor si hay cinco personas sin mascarilla y están todos juntos con una persona infectada. Es una cuestión de lógica y razonamiento. Hay que tener en cuenta que aunque hay supertransmisores, en general, de promedio, una persona que está infectada y sin poner ningún tipo de distanciamiento, va a contagiar a tres personas. No son muchas teniendo en cuenta que la gente es contagiosa durante ocho o nueve días. Es decir, si hacemos un poco de esfuerzo e intentamos evitar el número de contactos, ya estamos haciendo un buen trabajo”.

La polémica del ocio nocturno

Acerca del ocio nocturno, recalcó que “si la gente se encierra en un espacio cerrado durante mucho tiempo y sin usar mascarilla, es sencillo que si dos o tres están infectados, vayan a contagiar al resto o a una gran parte, lo que puede dar lugar a focos de contagios. Así que mientras esté la situación como está, debería evitarse”.

También alertó del peligro de los asintomáticos: “Ya se veía desde el principio que era fácil que contagiaran. Si sólo se contagiara con síntomas, es posible que se hubiera parado al igual que ocurrió con el primer SARS. Pero el problema de este virus es que se puede transmitir sin tener síntomas y se parece más a la gripe en ese caso, porque se transmite antes de tener síntomas”.

“Pero es una desgracia que el virus sea así, y a la vez una suerte. Me refiero a que si el virus fuera más virulento y que tuviera enfermedad severa un 50% de la gente y una mortalidad del 20%, sería un desastre mayor. Este balance no es tan severo como el primer SARS, pero es más complicado encontrar a la gente cuando está contagiosa porque no tiene una enfermedad severa y no tiene casi síntomas y hasta ahora está causando muchos problemas”.

Llegada de la vacuna

Cuestionado acerca de las vacunas, en su opinión “no sabemos si las vacunas van a funcionar, pero hay optimismo. La mayor parte que ya han entrado en ensayos clínicos avanzados en humanos dan lugar a la inducción de anticuerpos neutralizantes que esperemos que sean suficientes para prevenir si no la infección, al menos la enfermedad severa. Eso es una señal de optimismo, pero queda tiempo por recorrer hasta saber si esas vacunas son eficaces o no”.

Una de las polémicas surgidas es sobre la aceleración de los plazos: “Hasta ahora, no ha habido saltos en las vacunas y han ido evolucionando. Otra cosa es que luego algún país decida usar una vacuna antes de tenerla, pero hasta ahora han ido evolucionando de forma normal. Sí es verdad que se ha acelerado, pero no quiere decir que se hayan saltado datos, solamente es que se está haciendo lo más rápido posible”.

“Empiezan a producirse las vacunas antes de que sepamos que van a funcionar, de tal modo que si al final la primera vacuna no funciona, se han creado dosis de vacunas que no se van a usar y se ha tirado el dinero. Pero si no se hace así, va a suponer un retraso de tres o cuatro meses hasta que haya dosis suficientes. Ese es el tipo de aceleración que ha habido hasta ahora. Es verdad que algunos sitios van a empezar a usarlos antes: no sabemos si en China, Rusia, Estados Unidos, pero hasta ahora no ha habido ningún salto de datos para usar estas vacunas de un modo indiscriminado. Ni siquiera en Rusia, que ya dijeron que la tenían y que iban a empezar a inmunizar a la población, pero no está ocurriendo porque van a esperar a conocer los datos”, añadió.

El efecto en niños

Sobre los efectos de la COVID-19 en los niños, aseguró que “los últimos estudios hablan de que los niños tienen menos riesgo de enfermedad severa, pero algunos caen porque por desgracia y pueden morir, pero son casos muy raros. Aunque eso no indica que sean menos contagiosos o que se infecten menos. Los datos que salen ahora son que se infectan y son capaces de contagiar, pero la mayoría no tienen síntomas o muy pocos. Pero con los datos que tenemos ahora, es posible que sea un grupo de transmisión muy grande al abrirse las escuelas y haya niños juntos”.

Respecto a las razones por las que no afecta por igual a las personas, reconoció que “las desconocemos. Algunas se saben ya, porque se han encontrado características o mutaciones genéticas y les predisponen a tener más severidad, pero eso no lo explica. Sabemos los grupos de riesgo, pero hay gente de 90 años que la supera fácilmente y otros no pese a tener la misma edad. Hay cosas que desconocemos, pero hay mucha variabilidad individual e influyen muchos factores. Cuanto más deteriorada está la salud en el momento de la infección, más riesgo. Hay gente con mayor predisposición, como los que tienen diabetes, obesidad, enfermedad cardiovascular, obstrucciones catarrales crónicas, etc., pero todavía hay cosas que desconocemos con respecto a casos individuales”.

Visión optimista

Por último, se mostró optimista pensando en el futuro: “Hay que intentar aguantar y frenar los contagios. Soy optimisma, creo que habrá una vacuna que funcione, no lo puedo decir con certeza, aunque es difícil que sepamos si va a funcionar hasta principios del año que viene. A partir de ahí, hay que distribuirla y se tarda tiempo. Una vez que cantemos victoria al tener vacuna y la suficiente eficacia, no significa que se hayan resuelto todos los problemas, porque hay que tener cuidado”.

“Incluso en el momento que uno se vacuna, si se necesitan dos dosis de la vacuna, se necesitan al menos dos meses para ser inmune. Hasta después de empezar a vacunarse, hay que tener cuidado hasta que se genera la inmunidad para no tener más contagios, porque se puede poner en peligro a aquellos que no tienen la inmunidad vacunal. Una vez que tengamos la vacuna, hay que tener en cuenta que desde el momento que te vacunas hasta que seas inmune, hay que seguir siendo responsable durante cierto tiempo”, concluyó.

Las secuelas

Uno de los efectos más temidos de la enfermedad son las secuelas que deja. De ello habló César Carballo, médico adjunto del servicio de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, que comentó su propia experiencia en el trabajo: “Hoy ha sido mi primer día y el primer paciente ya intubado con 50 años. El virus sigue tan virulento como antes…”.

Entre los daños que provoca, confirmó que se ha sabido que el coronavirus puede afectar a nuestros ojos y causar conjuntivitis vírica, ojos rojos, sequedad ocular o visión borrosa. Además, aseguró que la pérdida de gusto y olfato o anosmia afecta a más de la mitad de casos de COVID-19 y puede prolongarse durante semanas

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